jueves, 10 de diciembre de 2015

BIEL A PUY MONÉ

Día 8 de Diciembre de 2015.
Biel.
    Lo conocido como viaje de novios que realiza la pareja tras contraer matrimonio (en su periodo de luna de miel) comenzó a popularizarse a mediados del siglo XIX, en el que se puso de moda en la sociedad burguesa británica, hacer un viaje con motivo de visitar a aquellos parientes que no habían podido acudir al enlace. Hasta entonces solo era costumbre que realizaran ese viaje los contrayentes pertenecientes a las casas reales, aristocracia y clases más pudientes. Hoy son muchas, las parejas que cruzan mares y océanos dejando las cuentas corrientes más temblorosas que las garras tras la noche de bodas. Además, quien subscribe tiene algún gen que otro  de estas tierras, producto de algún viaje de otros tiempos.
Vista de Biel.
     Llegando a Biel contemplamos una bonita localidad en la que destaca, por encima de todo, su castillo, que al igual que el de Uncastilo, fuera construido por el rey Sancho Ramírez.
  La torre del castillo, perfectamente rehabilitada, parece que fue construida en el siglo XI, en tiempos de Sancho el Mayor y Ramiro I. Por ser un importante enclave fronterizo fue de posesión real e incluso está documentada la estancia de Ramiro II en ella, durante la tenencia de Castán de Biel, en el siglo XII. Esta situación continuó hasta el siglo XV en el que Martín I la cedió a Ramón de Mur.
Torres del castillo e iglesia.
         La torre se alza no lejos de la iglesia parroquial, en un montículo situado a una cota un poco más alta que el resto de la población.
          Junto al castillo se encuentra la iglesia de San Martín, gótico- renacentista del XVI
    En los alrededores se encuentran las ermitas de la Virgen de la Sierra, la de San Miguel de Liso y la de Santa Quiteria.
       Nosotros vamos a descubrir sus paisajes y su entorno natural, el 80% de su término municipal son bosques, de aquí que tengan gran cantidad de animales para la caza como jabalíes, ciervos, conejos…
         Hoy somos media docena de "viejos jóvenes", los que arribamos en una villa de Biel, hoy plagada de cazadores. Esta vez no nos van a aguar la fiesta, he preparado "plan B". Les preguntamos la zona en la que van a pegar tiros y, afortunadamente, no coincide con nuestra ruta, así que ejecutaremos el "plan A".
Río Arba de Biel.
    El cielo lo tenemos nublado, aunque según los meteorólogos no hay prevista lluvia. Algo fresca es la mañana, ideal para caminar. Pronto estamos cruzando el puente sobre el Arba de Biel por el que discurre un hilo de agua, ya hace muchos días que no llueve en estos montes y se nota.
      Un par más de veces, lo cruzamos para dejar la pista que lleva a Longás y tomar una empinada senda. También nos despedimos del Arba, que hasta la vuelta no veremos. Su ribera nos enseña los chopos que se resisten a perder su amarillenta hoja.
       Se escuchan voces, digo gritos, llamando a un par de perros extraviados, Tol y Marquesa, que andan por el terreno que vamos a pasar y que, en caso de verlos, avisaremos a sus amos.
Caseta del Capitán.
     Nosotros, tribu sendero-montañera donde la haya, vamos ganando metros en dirección norte entre robles,  pinos, carrascas, enebros, y, como casi siempre, mucho boj. A nuestra derecha dejamos el pico de La Predicadera y a la izquierda, siempre el barranco seco que se cierra en La Fraya.
   Tras cruzar el barranco Nacelagua, entre la maleza se asoma una vieja construcción, es la Caseta del Capitán. No me pregunten el origen del nombre, pero curioso, lo es.
    Con el buen humor que caracteriza a estos zagales, y casi sin darnos cuenta, alcanzamos el collado Erica de la Fosca (1121 m.).
Con Maite en el Col de Erica Fosca.
Aquí se cruzan varias sendas que llevan hacia el Pozo Pigalo, Peñas de Santo Domingo y la nuestra, en dirección hacia Puy Moné, no en vano estamos transitando la GR-1.
   Un ligero descanso, el día es corto, y pronto, tras girar en dirección S.O., estamos recorriendo el cordal de Mal Paso, cuyos metros finales se empinan sin ninguna compasión para con nosotros.
   El bosque, poco a poco, va dando paso al pastizal. Llegamos al punto más alto de la jornada: la Punta de Cabo Bal (1312 m.). Pese a que la fama se la lleva el Puy Moné, este es el pico más alto de esta sorprendente sierra.
Los Luises.
    Descendemos unos pocos metros para volver a subir por la pista que nos lleva al Puy Moné (1303 m). Hoy es un mirador sin muchas vistas, las nubes nos impiden disfrutar de la panorámica de los Pirineos occidentales y centrales. Al Sur, se adivinan los Mallos de Riglos y al Nordeste, en la sierra de Santo Domingo, sus farallones escoltan a sus dos picos de 1525 m. el más alto y un metro menos el otro.
    La pista facilita el acceso a un par de vehículos con otro par de parejas, les acompañan seis niños y una niña. ¿qué si son hijos de ellos?, ¡quien sabe!.

Los seis en el Puy Moné.
Ripas Altas.
    Regresamos sobre nuestro camino, volviendo a pasar por el Cabo Bal y alcanzar el Puy Fonguera (1307 m.) en el que una cruel mesa informativa nos enseña lo que nuestros ojos no pueden ver.
       Ahora, chino chano, nos dirigimos en dirección S., por un camino que transita un cordal que en Ripas Altas nos muestra una de las obras maestras que la erosión ha esculpido en este frágil terreno. Caprichosas formas que nos hacen recordar aquel terreno del trekking 2014 al sur de Bulgaria, concretamente las pirámides de Melnik.
     Poco a poco vamos perdiendo altura, llegamos al Collado del Correo, punto más alto del camino del mismo nombre que históricamente servía para hacer llegar "los mails" de Luesia a Biel (ahora se denominaría "camino del washapp").
Fuente del Correo.
   Giramos hacia el E., descendiendo por una agradable senda que discurre entre vegetación de monte bajo y que como novedad, vamos observando algunas plantas de madroño y, como no, no hubo camino que en aquella época no dispusiera de una fuente para que el cartero calmara su sed: la "Fuente del Correo".
      Nos entra la duda de si parar a comer o no, pero nosotros, que somos gentes sufridoras, vencemos a nuestros jugos gástricos y decidimos esperar a otro momento. Además el suelo está plagado de procesionaria y no es cosa de probar en nuestras pieles los efectos urticantes de estos bichos.
Procesionaria.
Piedad ante la Fuente de Los Caños.
    No tardamos en alcanzar el cruce que cierra el círculo que esta mañana hemos iniciado y ya se ven las primeras casas de Biel con su imponente torre sobre todas ellas.
      Tras un antiguo lavadero en el que la colada ha sido reemplazada por unos pececitos, junto a una fuente, la de Los Caños, descubrimos una mesa y bancos de fría piedra que en unos minutos convertimos en el restaurante "matagulas": Lola saca la tortilla de patata, Piedad el queso. Torreznos, olivas, jamón, etc., todo ellos regado con vino de Longares que un servidor tiene el honor de aportar al banquete,
     Con la tripa llena y el culo frío, recorremos la calle Mayor de Biel, tomamos un café en su afamado y abarrotado establecimiento hostelero.
   Hemos terminado otra jornada, bueno queda lo último: con los coches, tomamos la carretera de regreso a Zaragoza en dirección contraria, nos damos cuenta de ello, tras muchas dudas, al llegar a Fuencalderas.
Aquellos novios, siguen felizmente unidos.
Hasta pronto.

Para ver un pequeño reportaje fotográfico, haz clic aquí.
¿Las fotos?, aquí.
Track
Datos técnicos:
Recorrido.
Perfil.
Distancia: 15,6 Km.
Desnivel acumulado de ascenso: 740 m.
Desnivel acumulado de descenso: 740 m.

1 comentario:

  1. Muy buenas fotos, quedan para el buen recuerdo, me quiero proponer con mi esposo hacer todos los años un viajes de novios y conocer el mundo asi, hacer experiencias y recuerdos para nuestros corazones, el blog es bonito y conmovedor gracias por brindarnos y compartir eso

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