martes, 13 de junio de 2017

LA SARRA - PUY ARCOL-SALLENT DE GÁLLEGO

Día 10 de Junio de 2017
Allá vamos.
           En teoría, el verano comienza el día 21 de Junio pero amigos, es tan solo teoría, pues llevamos unos cuantos días batiendo "récords de chicharrina".            De agradecer que los zagales de Esbarre nos suban a lo alto del Pirineo a respirar unas bocanadas de aire fresco (no mucho) y a comprobar, in situ, la veracidad de aquel verso de una jota aragonesa: "...que la nieve ardía..."
              Entre los que arrancamos en Zaragoza más una pareja que se nos añaden en Senegüé, lugar del primer avituallamiento, hacemos una partida de dos docenas de expedicionarios con destino al embalse de La Sarra. Hoy contamos con una miembro... (creo que se dice así y no "miembra" como alguien espetaba en la Carrera de San Jerónimo). Decía que contamos con... Ana, amiga de Esbarre y residente en el viejo reino andalusí de Granada.
Entre pinos.
          Con las mochilas cargadas de Agua, la epidermis bien untada de crema protectora y la "cabecica bien tapada", cruzamos el dique del embalse que las nieves, aquellas que ardían, han dejado caer, gota a gota, al río Aguas Limpias (cierto), para llevarlas al Gállego.
      Los primeros metros los caminamos en dirección sur por la pista de La Forqueta que vamos atajando por un agradable sendero que discurre sumergido en un bosque de impresionantes ejemplares de pino negro, boj y, como no, alguna zarza castigadora. Más arriba, conforme vamos ganando metros, es el prado, verde y florido, quien pasa a protagonizar el decorado.
            Las espaldas las tenemos protegidas por lo mejor de los escoltas: Peña Foratata (2321 m.); Sierra de la Partacua; y algo más humilde, el Pacino.
Peña Foratata.
Chalet del Ingeniero.
         Los últimos metros de este tramo los caminamos por la pista que nos acercará al "Chalet del Ingeniero", no sin antes vadear las aguas del barranco de Sanchacollons (curioso nombre).        Un lugar extraordinario para hacer la primera parada e ingerir algún alimento que nos ayude a seguir el camino. Además, una improvisada fuente realizada en bañera de fundición, refresca el gaznate de más de uno.
        Hacia el norte parte el sendero que lleva hacia el Ibonciello, nosotros tomamos el del este, pues es allí, por aquellos lares, donde se encuentra nuestro objetivo, caracterizado por su pared rocosa y bicéfala, que ya vemos pero no catamos, aún queda tajo que subir.
En el centro, Puy Arcol.
  La senda discurre agradablemente por el valle de La Cubetilla, poco a poco el pastizal va dando paso a la piedra que nuestras botas pisan con decisión.
           El calor aprieta, motivo por el que agradecemos que una nube esconda el sol en este último y pedregoso tramo.
       No tardamos mucho en alcanzar la collada de Puy Arcol donde se nos abre un nuevo espectáculo visual con Los Infiernos en el centro del escenario. Vestidos con la blanca capa de La Marmolera, coprotagonizan la función con los Tebarray, Garmo Negro, Algas...
Espectáculo.
Hacia la cima.
Cima del Puy Arcol.
                En este punto el grupo se divide, los unos se quedan a descargar algo de lastre de las mochilas y el resto tiramos hacia la cumbre del pico Puy Arcol, corrijo: hacia una de sus cumbres pues son dos, la norte (2417 m.) y la sur (2407 m.) que pese a ser algo más baja, los mapas la nominan como cima. ¿Por qué será?. Será porque el acceso tiene un pelín de dificultad, será porque el terreno se compone de lajas algo cortantes (mi pierna lo atestigua), será porque el patio que tenemos debajo aconseja no medirlo, pero sobre todo será porque, ya arriba, nos encontramos en un mirador inigualable sobre la vertiente sur por la que discurre el Gállego. Aunque lo intentan, algunas nubes no consiguen hurtar el paisaje en el que no faltan a la cita ni la Partacua, ni Formigal, ni la Arista de Ferraturas-Soques; la Peña Foratata y Sallent de Gállego con el Embalse de Lanuza a nuestros pies. Y hacia el este, lo que ya habíamos visto desde el collado y el valle por el que descenderemos, labrado por las aguas del barranco de Pondiellos.
Éxtasis.
Descenso
        Tomamos aire, llenamos de oxígeno nuestros pulmones y nuestras mentes, disparamos nuestras cámaras una y mil veces, pensamos, soñamos... 
         Aunque nos lo tomamos con tranquilidad, recordamos que abajo nos están esperando el resto de compañeros. Comenzamos a descender con mucha cautela, intentando no desviarnos pues aquí no hay señal alguna que te dirija por el ¿buen camino?.
          Los del collado ya han comido, yo no tengo muchas ganas (todavía) y, para que los del pico digieran tranquilamente el condumio, el resto vamos bajando poco a poco, ya nos pillarán.
Descenso
          Desde el principio del descenso, comenzamos a sentir lo que se repetirá en todo la bajada: una senda que, como el Guadiana, aparece y desaparece muchas veces pero que Javier Lacadena ,que se esmeró en recorrerla varias veces, la ha memorizado perfectamente para guiarnos por el "sendero del bien".
          Esperamos a los de atrás en las ruinas de unas edificaciones construidas para asuntos hidrológicos y, una vez reunidos, seguimos bajando hasta encontrarnos con las bravas aguas del barranco de Pondiellos, aguas que deberemos de cruzar varias veces, incluso en alguna ocasión con su nivel hasta la rodilla. La mayoría nos descalzamos, unos pocos deciden "pescar con las botas puestas".
Barranco de Pondiellos.
Dos docenas de...
¿El pastor? ¡no! Javier.
         Pasado el barranco Torozuelo el sendero discurre, definitivamente, por la margen izquierda del Pondiellos. Como decía arriba, la senda desaparece bajo la hierba y, gracias a algunas marcas que dejó Javier, vamos bajando correctamente.
            De nuevo, esta vez de frente, se nos aparece la Peña Foratata, abajo se empiezan a vislumbrar las primeras casas de Sallent en donde arribamos, junto a una fuente, con todos los honores que nos merecemos, o sea: tras asearnos mínimamente, nos vamos a un garito que nos brinda el barril de cerveza para que dispongamos de él (previo pago). "Ahora sí que tengo hambre".
Feria de las Brujas, Mitos y Leyendas.
          Sallent está animado, se celebra la Feria de las Brujas, Mitos y Leyendas del Valle de Tena. Lástima que nuestro amigo Benito ande por esos mundos.
         Este bello pueblo es conocido por ser un importante centro turístico de las actividades deportivas de invierno, aunque tiene muchas otras cosas interesantes como su iglesia gótica de la Asunción (S. XVI) de la misma época que el llamado Puente Romano;  algunas casa blasonadas que salpican un abigarrado casco; el Mentidero, popular bancada cubierta en la que se reúnen los vecinos. Y en Formigal, escondida bajo la sinrazón urbanística de los caprichos inmobiliarios, la iglesia mozárabe del Salvador de Basarán (S. X).
Fermín Arrudi, el Gigante de Sallent.

¿Y quién no ha oído hablar del Gigante de Sallent? El mozo que nació en 1870, Fermín Arrudi Urieta se llamaba, llegó a medir 2,29 metros (algunos lo quieren poner en 2,40), tenía la fuerza de cuatro hombres y  se dio a conocer por todo el mundo, desde Nueva York a París o Buenos Aires, exhibiendo su increíble tamaño. Parece una historia de cuento, pero es real.






"Nació semejante hombrón

¡claro! en el Alto Aragón.
Para sacarlo de pila
tiraron catorce en fila…"


           Una vez reunidos, subimos al autobús para regresar a una Zaragoza que nos recibe con una bofetada de calor impropia de estas fechas. No sé, pero me da a mí que el amigo "Trump no s´anterao" (o no ha querido) que lo del calentamiento global va en serio.
        En esto, como en la montaña, hay que subir, mirar alrededor, captar lo que la naturaleza te da y bajar a casa para cuidarla. Pero, creo yo, que el Donal (el pato no, el otro) no ha subido más montaña que las del dólar.


 DATOS TÉCNICOS

Recorrido
Perfil:
Distancia: 12,8 Km
Desnivel positivo: 981 m.
Desnivel negativo: 1106 m.

5 comentarios:

  1. Enhorabuena por el trabajo Jose, espectacular, precioso.

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  2. Si no fuera por salir en las fotos, casi no haría falta ni ir. Gracias por estos relatos.

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    1. No exageres, vuestra compañía es lo más importante.

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  3. Estupenda y acertada crónica José Luis. Gracias.

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